Conozca a los ancianos:
Joyce Lake

Soy Joyce “Emerald” Lake.
Soy del barrio de Boogie en el Bronx.
Una cosa que no se puede apreciar con solo mirarme es que soy creativa con mis pensamientos y mis manos.
Es importante que les cuente esto porque antes no lo habría mencionado. No lo reconocía ni apreciaba la belleza de mis creaciones.

Les presento a Joyce.
La inteligencia y la presencia cautivadora de la Sra. Lake resultan contagiosas para todos los que la rodean. Con sus sabios consejos y sus historias impactantes, siempre logra arrancar una sonrisa a quienes están a su alrededor. Gracias a la autenticidad con la que se expresa, la Sra. Lake capta la atención de todos con gracia y amabilidad. Sus experiencias se revelan de manera hermosa a través de las historias que relata, haciendo que resulte fácil perderse en cada una de sus palabras.

Sus manos, su historia
Sus manos reflejan el vibrante esmalte de uñas que recorre sus dedos. Su anillo resplandece bajo las luces de la oficina principal, donde organiza cada nuevo evento extravagante para estudiantes y personal. Sus manos se extienden para brindar consuelo a quienes la rodean, con una sonrisa acogedora y un toque reconfortante. Cada línea en su palma cuenta una historia: de su pasado y de su futuro, trazando un nuevo camino hacia adelante.
Estas son las manos que han regado cada flor y planta que cultiva, que han acariciado con cariño al gato que adora. Las manos que han sostenido a otros, ayudándolos a superar su pasado y guiándolos hacia su futuro. Las manos que han sostenido la pluma con la que corrigió exámenes a lo largo de sus años de docencia, que han pasado las páginas de una nueva lección que estaba a punto de impartir. Las manos que han envuelto a alguien en un abrazo reconfortante, haciendo que la gente llegara a sentir su consuelo.
Criada en los barrios marginales del Bronx por su hermano, y tras la ausencia de su madre, que trabajaba para mantener a sus hijos, la Sra. Lake se aferra a su pasado sin permitir jamás que este le impida avanzar. Ha encontrado refugio y belleza en la creación artística, un arte que une a las personas en todas sus formas. Se enorgullece de unir a los demás y de crear comunidad a través de nuestras diferencias.
Más allá de los desafíos que han intentado apagar su luz, jamás lo permitió. La Sra. Lake se acepta tal como es, con cada imperfección de esas manos que lo han vivido todo. Tras sobrevivir al cáncer, al dolor y a las dificultades, sus manos poseen una fortaleza que lleva con elegancia a lo largo de su vida. No solo han guiado a otros, sino que también se han guiado a sí misma.
La Sra. Lake avanza con las manos abiertas y dispuestas, dejándose guiar por ellas hacia las verdades que defiende. Manos que han sostenido, sostenido, sentido y dado tanto: su legado perdurará para siempre. Su creatividad, su pasión, su espíritu contagioso envolverán a todo aquel que escuche su historia. Sus contribuciones a esta escuela, a todos los que la rodean, seguirán brillando más allá de sus años aquí.
Las manos que han ayudado a tantos a enaltecerán un legado elegante y perdurable para todos aquellos que tengan la gracia de aferrarse a las manos de Joyce Lake.
-Virginia Aquino, Allen Gaztambide y Olivia Lanzana
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Mapa de identidad
La relación que la Sra. Lake mantiene consigo misma y con su identidad es única. Nunca pierde de vista la belleza que la caracteriza, ya sea bailando, cuidando su jardín o simplemente contemplando las estrellas en una cálida noche. Es una luchadora, una superviviente y, sobre todo, una creyente. A pesar de los desafíos que ha superado, su luz nunca se ha apagado. Ha afrontado dificultades y ha lidiado con el dolor y la pérdida, pero siempre ha salido fortalecida. Pase lo que pase, la Sra. Lake se mantiene fiel a sí misma y a sus convicciones. No permite que nadie la desanime ni le impida ser la fashionista que realmente es. Sus experiencias solo sacan lo mejor de ella, y eso se irradia a quienes la rodean.
-Virginia Aquino, Allen Gaztambide y Olivia Lanzana


Su
Objeto
El objeto que ella había traído era una hermosa y brillante pieza conmemorativa de cristal, la cual contenía en su interior una fotografía del difunto esposo de la Sra. Lake. Se trata de un objeto muy especial, uno que ella atesora en lo más profundo de su corazón. Al haber sido un regalo de una buena amiga —y confeccionado por el sobrino de esta—, la Sra. Lake se siente profundamente conmovida por el cariño y la dedicación que se pusieron en este obsequio perdurable. Ubicado en su hogar, justo en un lugar donde puede verlo constantemente, la Sra. Lake a menudo le habla a su esposo; ella percibe el objeto como un símbolo de protección, una señal de que él siempre está a su lado. Esto dio pie a otra maravillosa historia sobre quién fue el esposo de la Sra. Lake y cuánto ella lo adoraba. A pesar de la diferencia de edad entre ambos, su relación fue amorosa y hermosa. Dado que su esposo ya había estado casado anteriormente y tenía hijos propios, con el paso del tiempo la Sra. Lake llegó a amar también a los hijos de él. Era un hombre muy entregado a su familia —comentó ella—, y eso solo hizo que lo respetara aún más. Era una persona muy conocida; sus amigos solían saludarlo diciendo: «¡Oye, Binky, qué alegría verte!», relató ella. Sin embargo, esa fotografía en particular era una de sus favoritas. Aunque no lo había conocido cuando él tenía esa edad, aseguraba que la imagen reflejaba a la perfección su personalidad. «Lo capta tal cual es: esa sonrisa radiante, el brillo en sus ojos...».
Convivir con su suegra no siempre fue una tarea sencilla; no obstante, la Sra. Lake siempre logró que la convivencia funcionara por el bien de su esposo, y sentía un profundo respeto por su suegra. Al ser una mujer sumamente trabajadora, esta había criado a un hijo igualmente laborioso. La Sra. Lake también le habla a ella, al igual que a los otros seres queridos que ha perdido.
Una tras otra, las historias van surgiendo a partir de ese singular objeto de cristal. Los recuerdos que atesora, las historias que encierra, se van revelando con ternura mientras la Sra. Lake los contempla con una sonrisa. Ella encuentra consuelo en este gesto sencillo, y halla calidez en el amor de su esposo, un amor que siente presente en todo momento. A pesar del dolor que le ha causado su pérdida, el poder verlo —aunque sea en una imagen— y sentir su amor hace que la Sra. Lake sonría cada día.
-Virginia Aquino, Allen Gaztambide y Olivia Lanzana
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